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La importancia de la almohada para un buen descanso

La almohada es uno de los factores importantes para un buen descanso, pero, hay más factores que influyen en ello.

Elegir un colchón que se adapte a nuestras necesidades de firmeza, también es otro factor importante.

En San Ramos Descans, hace un tiempo, os hablamos de los tipos de colchones que existen, un post a tener en cuenta a la hora de elegir el colchón más adecuado para nosotros.

Muchas veces nos preguntamos si es recomendable dormir sin almohada, pues la respuesta es NO.

La almohada tiene una función: la de sostener la cabeza mientras dormimos y que quede alineada con la columna, de esta forma conseguimos, que se relajen los músculos, por lo que podremos tener una buena respiración y favoreceremos nuestro descanso.

 

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Es muy importante saber escoger bien la almohada ideal para nosotros, para ello debemos tener en cuenta nuestros hábitos de sueño, nuestra complexión física y nuestra postura a la hora de dormir.

Escoger la almohada perfecta no es una tarea nada fácil, existen en el mercado diferentes tipos de almohadas: viscoelástica, almohadas cervicales, de gel, de plumas, de fibra...

Antes de comprar una almohada, lo primero que tenemos que tener en cuenta es preguntarnos en que posturas dormimos por la noche.

Con la respuesta a esta pregunta, sabremos qué tipo de almohada es el más adecuado para nosotros, ya que nuestro objetivo es proteger una de las zonas más delicadas de nuestro cuerpo,  la nuca, ya que es donde se acumula gran parte de la tensión durante el día, gracias a la almohada tenemos que relajar esa parte y evitar los comunes dolores cervicales al despertar.

Tipos de almohadas

Almohadas sintéticas: Normalmente este tipo de rellenos son de fibra de poliéster que transpira bien. Es una almohada blanda, muy similares a las de plumas, quizás no tan blanditas. Adecuada para personas muy delgadas, para niños y para personas que duermen boca abajo y no presenta problemas de alergia. Son de precio económico.

Viscoelasticas: Las llamadas “efecto memoria”, es decir, durante unos segundos mantiene la forma de cabeza y cuello, aunque cambiemos de postura. No es muy adecuada para personas que se mueven mucho. Ideal para las personas que duermen de lado, o personas corpulentas. Se adaptan perfectamente a la forma y el peso de la cabeza y cuello, son más transpirables.

Látex: Muy similares a las Viscoelasticas, ya que se adaptan perfectamente a la forma y el peso de la cabeza y cuello, El relleno de las almohadas de látex puede ser sintético, de origen natural o mezcla de ambos. Este tipo de almohada ofrece una buena sujeción de la cabeza, por lo que es adecuada para personas corpulentas o personas que duermen de lado.

De plumas: se adaptan a todas las posturas para dormir, pero producen calor y acumulan más ácaros. Las plumas son de oca o de pato. Las almohadas con relleno de plumas son blandas, se deforman, pero vuelven rápidamente al punto de partida. No sujetan bien el cuello. Al igual que las almohadas sintéticas, están pensadas para personas que duermen boca abajo, pero no son aconsejables para niños, debido a que acumulan ácaros.

Algunos consejos más:

La anchura de la almohada debería siempre superar la de tus hombros, independientemente de la postura que adoptes al dormir.

Si duermes boca abajo, lo ideal es una almohada baja, de aproximadamente unos 10 cms

Si duermes boca arriba, la medida ideal de la almohada debe ser en torno a los 12 cms, debe ser más baja que los hombros.

Si duermes de lado, para que tu cabeza y tu cuello queden bien alineados con tu columna, la almohada debe tener unos 15 cms de alto.

En el embarazo nos encontramos más cómodas durmiendo de lado, por lo que recomendamos colocar una almohada para que descanse la pierna superior, si la posición que preferimos, es la de dormir boca arriba, colocar una pequeña almohada debajo de las rodillas, permitirá elevar un poco las piernas y nuestra espalda se relajará.

Airea la almohada habitualmente: abre las ventanas antes de hacer la cama, y ventílala bien, al aire, una vez a la semana.  

Dale la vuelta a menudo: así evitarás que se deforme.

Compra una almohada lavable: basta con lavarla una o dos veces al año. 

Usa una funda de protección y lávala cada dos meses (la funda de almohada, lógicamente, cada vez que cambies las sábanas).

Pásate por nuestra tienda y prueba todos nuestros modelos de almohada, no olvides al probarla adoptar la posición en la que sueles dormir habitualmente, así tendrás menos dudas de cuál es la ideal para ti.

Si sufrimos dolores cervicales, no resolveremos nuestro problema tan solo con utilizar la almohada adecuada a nuestros hábitos de sueño, nuestra complexión física y nuestra postura a la hora de dormir.

Para ello, debemos disminuir la rigidez cervical, disminuir el estrés, aprender las mejores posturas a adoptar en el trabajo, actividad física, en las actividades en casa, etc.

Si no recuperamos en un primer lugar la integridad de la columna cervical podremos volvernos “locos” buscando una almohada de un tipo u otro para mejorar su cuello, pero no importa qué almohada compremos: ninguna nos podrá ofrecer la solución al dolor.

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